Estilos de Vida

Este San Valentín no me eligen, yo elijo

San Valentín no me regala: yo elijo a quién le doy mi fuego

Hermana,

cada San Valentín veo lo mismo: corazones, flores, promociones, hombres buscando “el regalo perfecto”… como si nosotras fuéramos parte del envoltorio. Como si la mujer escort fuera el premio, el objeto romántico, la muñeca delicada esperando ser elegida.

Y no.

Yo no soy el regalo.
Yo soy la llama.

Y la llama no se envuelve en papel brillante. La llama decide a quién quema y a quién entibia.

Te voy a contar algo que me pasó hace unos años. Era 14 de febrero. Tenía tres propuestas de citas distintas en el mismo día. Tres hombres muy diferentes. Uno quería impresionarme con un restaurante lujoso. Otro prometía poesía. El tercero solo decía: “Quiero verte”.

Y mientras los leía, entendí algo profundo, casi salvaje:
no era yo la elegida. Era yo la que elegía.

Ese día me miré al espejo y me pregunté:
¿A quién quiero darle mi tiempo?
¿A quién quiero entregarle mi deseo?
¿Quién está a la altura de mi fuego?

Porque el deseo, hermana, no es una obligación. Es una fuerza.
Y el poder femenino está en administrarlo con conciencia.

Hay mujeres independientes que pasan San Valentín solas y radiantes.
Hay mujeres que lo celebran con amantes, parejas, amigas.
Hay mujeres que trabajan esa noche —sí, incluso escorts que reciben clientes— y lo hacen desde la autonomía, no desde la carencia. Y eso cambia absolutamente todo.

La diferencia no está en con quién estés.
La diferencia está en desde dónde elegís.

Si decidís encontrarte con alguien, que no sea porque “toca”.
Que no sea porque “es lo que se espera”.
Que no sea por miedo a quedarte sola.

Que sea porque tu cuerpo dice sí.
Porque tu intuición arde.
Porque tu sensualidad quiere desplegarse.

Y quiero que escuches esta frase como si te la susurrara al oído:

Mi fuego no se mendiga. Mi fuego se concede.

Nos enseñaron que San Valentín es el día en que alguien tiene que demostrarnos algo. Yo creo que es el día perfecto para demostrarnos algo a nosotras mismas.

¿Me elijo?
¿Respeto mi deseo?
¿Me permito sentir sin culpa?

La sensualidad no es un servicio.
Es una energía.
Y cuando una mujer la habita con conciencia, se vuelve magnética.

No importa si tu noche incluye pétalos o pijama.
No importa si brindás con alguien o sola.
Lo que importa es que recuerdes que no sos un objeto romántico esperando aprobación.

Sos una mujer que decide.

Yo hoy vivo San Valentín con una sonrisa pícara. Me encanta la estética, las velas, la tensión dulce en el aire. Pero ya no espero que nadie me “regale” nada. Me regalo yo. Y si comparto mi fuego, es porque quiero, porque puedo y porque elijo.

Y eso, querida, es libertad.

Hoy me siento poderosa escribiendo esto. Me siento dueña de mi deseo, de mi cuerpo, de mi agenda, de mi energía. Y quiero saber cómo lo vivís vos.

¿Te sentís presionada en San Valentín?
¿Lo disfrutás?
¿Elegís o sentís que te eligen?

Contame en los comentarios, hermana. Quiero leerte. Quiero saber cómo arde tu fuego este 14 de febrero. 🔥

elenzo@protonmail.com

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